El caso de la etapa de potencia es el más importante. La inmensa mayoría de las etapas de los amplificadores comerciales de transistores siguen esta configuración.

El objetivo del diseño es que la calidad del sonido sea la mayor posible, con una mínima distorsión y un nivel de ruido muy bajo. Todos los elementos son una fuente de distorsión, los elementos pasivos (condensadores, bobinas, resistencias, transformadores), los activos (transistores, diodos)... pero se puede reducir la distorsión que generan mediante la técnica de realimentación, pero esta técnica también conlleva sus propios problemas: inestabilidad y limitaciones dinámicas.
El método de añadir varias etapas de ganancia para conseguir que la ganancia sea desorbitada, y el factor de reailmentación también, con el fin de reducir la distorsión armónica se empleaba en los 70 y sus resultados eran una calidad muy pobre. La tendencia clara es minimizar partes, se va imponiendo también el tratar de que cada bloque genere la mínima distorsión posible y como la realimentación negativa también tiene sus propios inconvenientes, el número de etapas normalmente se reduce a tres, casi el mínimo.