¿Cuál es el motor de tu vida?

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el motor de tu vida? ¿Tus hijos? ¿El dinero? ¿La familia? ¿El reconocimiento social? ¿la envidia? ¿la ambición? ¿La felicidad? Pero la felicidad ¿vestida de qué?

Uno de los sentimientos que mueven a los humanos de forma más poderosa es la culpa. Hace tiempo soporté tremendos kilos de culpa. Ahora, librado ya de esa pesada carga, me doy cuenta de ello y reflexiono con frecuencia sobre el tema.

Ver la culpa con la luz adecuada, nos permite entender que es una válvula de seguridad para la condición humana. La culpa significa que hay una manera correcta e incorrecta de hacer las cosas y que hay estándares de lo que es bueno y de lo que provocará sentimientos de culpa. El “gen” de la culpa es algo con lo que todos nacemos. Para ilustrar esta verdad, simplemente observa a un niño pequeño.

La culpa nos dice que hemos violado algo y que tenemos que buscar la forma de reparlo. Nos podemos sentir culpables por muchas cosas, por ejemplo cuando decimo NO, cuando comemos demasiado, cuando pedimos ayuda, cuando traicionamos a alguien…

El mensaje implícito en la culpa es: “hize algo malo”. Esta emoción nos lleva a la vergüenza, la depresión, la ansiedad, lástima de uno mismo. Inconcientemente estamos buscando que  nos castiguen. Quizá el error reside en que no aceptamos las realidades o las consecuencias de nuestras acciones.

¿Te sientes culpable por algo? ¿Has intentado alguna vez superar ese sentimiento?, ¿Pudiste lograrlo?, ¿Sabes por qué?. La culpa es uno de los sentimientos que nuestro ego emplea para condicionar nuestra vida y lo que percibimos/interactuamos de ella. Aunque originalmente una creación nuestra, el ego, a medida que vamos otorgándole más y más poder, adquiere cierto grado de autonomía.

Nuestras formaciones mentales, nuestros paradigmas, hábitos y pensamientos matizan nuestra percepción la realidad. Gracias a ellos podemos percibir, clara o distorsionadamente, el papel que desempeñamos en nuestro medio. Es aquí donde el sentimiento de culpa juega un papel importante en la forma en que nos relacionamos con las demás personas.

¿Puede el sentimiento de culpa tener un papel importante en nuestras relaciones? Sí, simplemente porque se lo permitimos. Es algo que hacemos conscientemente, aunque tal vez engañados (autoengañados… curioso ¿verdad?) Una vez que comprendemos los mecanismos que usa el ego para dar relevancia a la culpa es sencillo de comprender.

Una persona en su sano juicio jamás le daría importancia a un sentimiento que no le beneficia; sin embargo dotamos de una importancia increible a la culpa. Podemos autoengañarnos de nuevo, diciendo que es responsabilidad… que es importancia… El ego rara vez muestra la culpa como tal. Trata de disfrazarla haciéndonos sentir importantes o responsables para realizar ciertas acciones, de esta manera las hace parecer importantes y nos convence para aceptarlas.

¿Te sientes culpable por algo? ¿recuerdas la última vez que dijiste NO? ¿evitas a alguien por temor o vergüenza? ¿has decepcionado a alguien hace poco y te incomoda este hecho?

Piensa sobre todo ello… a lo mejor la culpa mueve más tu vida de lo que crees 🙂

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