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Es la trampa perfecta: probar a ver qué tal el iPhone (3, 3S, 4… da igual…). Me ha ocurrido, nos ha ocurrido y seguirá ocurriendo (Evaluna dixit).

Toda la vida fieles a Nokia, a Android o a Blackberry. Toda la vida fieles a PC, a Windows. Toda la vida sufriendo sin saberlo.

De repende un día dices: «¿Y si pruebo el iPhone? No tiene mal aspecto. A fulanito/a le va muy bien».

Lo pides, esperas en ocasiones. Incluso te gastas una pasta… Lo recibes y… ¡Ya está! Tienes tu particular caballo de Troya en tu casa. El enemigo se te ha metido hasta la cocina.

Te apasiona su estética, su acabado, su tacto. Descubres que es un chisme tremendísimamente más usable/manejable/accesible que todo lo que has probado hasta el momento. Descubres su estabilidad, la facilidad para instalar Apps con un par de toques de dedo. Descubres su conectividad permanente a todo lo que pilla (web, email, rss, redes sociales, ssh, ftp, …).

A lo mejor algún aspecto te incomoda, como su hermetismo frente a determinados usos, la duración de su batería, pero los contrarrestas sin darte cuenta con el resto de facilidades. Te planteas hacerle jailbreak. Lo pones a tu gusto. Lo llenas de Apps útiles o inútiles, da igual. Apple te ha seducido.

Ahora, el siguiente paso: «y si mola tanto un simple teléfono ¿molará tanto en un portátil? ¿y en un ordenador de sobremesa?». En ese momento has sucumbido a Apple.

Empiezas a mudar todos tus dispositivos a Apple. Tu PC, tu reproductor MP3, tu portátil, tu ratón, tu teclado… te has convertido en un ferviente seguidor de la secta, pero te da igual. Estás plenamente convencido. Te das cuenta que Apple encaja contigo. ¿cómo es posible que no te hayas dado cuenta antes? El envoltorio de todo lo que compras, su minimalismo y diseño, sus «problemas cero». Te enamoran hasta los baños del servicio técnico de Apple (literalmente), y esos señores con bata blanca que te reciben sin estreses y te escuchan. Eres un sectario, ya no hay vuelta atrás. Amarás la manzana sobre todas las cosas. Ves la vida en aluminio mate. Tocas la pantalla de tu plasma con dos dedos sin darte cuenta. Difundes la palabra de Steve…

¿porqué no pruebas un iPhone? a lo mejor te gusta. A mí me va bien 🙂